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Vi unas manos y pensé: hay manos pequeñas y manos grandes, manos chatas y manos anchas. Manos de dedos largos, nudosos y manos de dedos cortos y pulgar porrudo, manos arrugadas y manos lisas, Manos duras y manos blandas, como desprendidas de las muñecas, Manos confiadas y manos temerosas, Manos firmes y manos angustias, las que vuelven de secarse una lágrima, Manos diestras, manos torpes. Manos chiquitas, chiquitas, casi sin formas, asidas al pulgar; de nuevo el pulgar que se desprende de todas las manos. Manos amarillas y manos negras de palma blanca. Manos que desprenden al ahorcado de su soga. Manos que entierran. Manos que tiran y tiran y sacan y ayudan a salir a la forma que grita y chilla al sentirse vida, Manos que acarician suavemente el pelo brillante y negro, quince años, morena y alta, Manos que arrugan el papel, papel de miedos Sentencias. Manos que lanzan la piedra, desesperación y olvido, Fuego. Manos que abiertas y hacia arriba quedan sobre el camino de polvo, allá en la sierra, y una mano que tiene asidas muchas, muchas flores. Manos juntas que apuntan y apuntan, con las palmas pegadas hacia el cielo. Es la oración. Manos que sujetan y muestran el milagro de la rosas sobre la amplia falda de la reina Manos que rajan y buscan, investigan y quieren arrancar el dolor que luego se crispan y cierran la herida abierta a destiempo,¡ no hay nada que hacer no hay nada que hacer…! Y aquellas otras que rozan y hunden, agitan y templan el marfil partido y alternado de negro, despacio o fuerte, y que elevan a sentimiento el ruido, Manosquietas y paradas, manos sin objetivo, manos como palomas, que nacen desde el hombro, desde allí, desde allí, todo el brazo es una mano que quiere volar y responde al grito que otras manos arrancan a la guitarra. Manos que aplauden y manos que quisieron hundir, las manos hunden, con el peso de la rabia la madera de una mesa. Manos temblorosas que tienen fuertemente cogido el vino, encerrado, negro o dorado… ¿Y las mias…? |
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Pilar Castro-Villalba |